Olympia
-Más allá del trabajo cumplido con el libro, y ahora con la
reedición, ¿ésta sigue siendo una historia dolorosa de escribir y de
reescribir también?
-Es doloroso porque este libro no es
una ficción, si pienso que nací en Santiago, en el barrio de Quinta
Normal, que viví en La Reina, que no tenía la menor intención de
convertir mi vida en una vida viajera. Entonces narrar estos hechos,
vivirlos uno en su pellejo y saber que miles de otras mujeres y hombres
estaban viviendo lo mismo, es muy desgarrador. Aunque ponga aquí (en el
libro) los afiches del Olympia, de los grandes teatros de Francia donde
tuve la suerte de cantar. Porque en lo personal mi siquis no me permitió
quedarme tranquila. Viví la vida, pero siempre estaba lo otro, ese
desgarro permanente que no se va, no se acaba.
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