Detrás de Lang Lang,
Detrás de Lang Lang, quien tiene hoy 30 años, hay un relato que parece de película: el niño prodigio que surge en un hogar exento de privilegios y que tiene que viajar de su natal Shenyang a la convulsionada Beijing para buscar el amparo de un buen maestro. Allí, la disciplina china lo somete a un entrenamiento sin par y, por momentos, a la frustración que trae consigo la búsqueda de la perfección.
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