martes, 21 de mayo de 2013

Detrás de Lang Lang,

Detrás de Lang Lang, quien tiene hoy 30 años, hay un relato que parece de película: el niño prodigio que surge en un hogar exento de privilegios y que tiene que viajar de su natal Shenyang a la convulsionada Beijing para buscar el amparo de un buen maestro. Allí, la disciplina china lo somete a un entrenamiento sin par y, por momentos, a la frustración que trae consigo la búsqueda de la perfección.




‘el Tiger Woods’

En el 2009, la revista Time clasificó al pianista chino –quien se encuentra en estos días en Colombia– en su lista de los 100 personajes más influyentes del planeta. En el 2010, el diario británico The Telegraph lo llamó ‘el Tiger Woods’ de la música clásica –por su talento– y destacó que entonces daba 125 conciertos al año y por cada uno podía ganar hasta 170.000 libras esterlinas (alrededor de 475 millones de pesos).




viernes, 22 de marzo de 2013

Colombia

Cuando regresó a Colombia se dio cuenta que no solamente quería componer música erudita o culta, sino que también quería crear piezas para cine y por tal motivo combinó sus estudios con producción musical e ingeniería de sonido. "Mezclar la imaginación visual y la imaginación musical es algo apasionante, creo que eso es lo que me impulsó a crear música para cine".
Después de terminar sus estudios, José dio sus primeros pasos en el mundo de la composición creando jingles para diferentes empresas y trabajó como director de diseño de audio para aplicaciones y juegos de videos para la multinacional Boink System Inc. Estos productos se distribuyen en varios casinos de las Vegas y cadenas de restaurantes como McDonalds, Taco Bell y KFC.









El pueblo unido

-Fue la primera canción que hice. Cuando pensé que no cantaba nunca más, y un día, paf: salió esa canción. De corrido. Yo no quería cantar. Decía "¿Cómo me voy a poner a cantar con esta tragedia?" Además que no había hecho las ochenta canciones que hice en exilio. (Había hecho) Una: ésa. La primera. No tenía canciones. Tenía la idea, y la tengo todavía, de que hay canciones que yo no podía cantar. Por ejemplo siempre me negué a cantar "El pueblo unido" en el exilio. Yo decía: "Por favor, cómo que Jamás será vencido". Creo que nunca la he cantado. Analizando los textos de las canciones, porque los textos son muy importantes, el Ángel tenía uno: "Porque mañana se abrirán las alamedas". Y yo decía "¿Cuándo?" Eso de prometer cosas que no sabes cuándo van a ocurrir.







Olympia


-Más allá del trabajo cumplido con el libro, y ahora con la reedición, ¿ésta sigue siendo una historia dolorosa de escribir y de reescribir también?

-Es doloroso porque este libro no es una ficción, si pienso que nací en Santiago, en el barrio de Quinta Normal, que viví en La Reina, que no tenía la menor intención de convertir mi vida en una vida viajera. Entonces narrar estos hechos, vivirlos uno en su pellejo y saber que miles de otras mujeres y hombres estaban viviendo lo mismo, es muy desgarrador. Aunque ponga aquí (en el libro) los afiches del Olympia, de los grandes teatros de Francia donde tuve la suerte de cantar. Porque en lo personal mi siquis no me permitió quedarme tranquila. Viví la vida, pero siempre estaba lo otro, ese desgarro permanente que no se va, no se acaba.






 




Isable Parra

Los trabajos con que Isabel Parra reanudó su discografía en el exilio son Vientos del pueblo (1975), Isabel Parra de Chile (1976), Isabel Parra chante Violeta (1978), Acerca de quien soy y no soy (1979), Tu voluntad más fuerte que el destierro (1983) y Enlaces (1987), este último hecho en Argentina, en la antesala de su regreso. Pero también hay páginas nuevas en la reedición 2013 de "Ni toda la Tierra entera", y no menos dolorosas algunas. Hacia el final del libro consta un capítulo dedicado a Antar, hijo de Tita Parra y nieto de Isabel: el joven músico que acompañó a ambas en diversos escenarios desde el regreso de su abuela a Chile.
Antar murió el 24 de julio de 2010. Pero los recuerdos que Isabel Parra tiene de él son vívidos.









Otras fuentes

Sin contar la discografía a dúo con Ángel Parra, había grabado los elepés Isabel Parra (1966), Volumen 2 (1968), Cantando por amor(1969), Violeta Parra (1970), De aquí y de allá (1971, recién reeditado en 2012) e Isabel Parra y parte del Grupo de Experimentación Sonora del Icaic / Cuba (1972), además de su participación en el álbum Canto para una semilla (1972) obra compuesta por Luis Advis sobre versos de Violeta Parra para la interpretación de Isabel Parra e Inti-Illimani. En todos ellos había puesto un repertorio hecho de sus primeras canciones, folclor chileno y latinoamericano, obras de su madre, versos de poetas hispanoamericanos y música de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, trovadores cubanos entonces desconocidos en Chile, entre otras fuentes.